Entre la multitud, alcancé a ver a un lobo saltar desde la línea de árboles.
Un renegado.
Su pelaje estaba enmarañado y lleno de calvas, y de sus fauces goteaba saliva espumosa.
Mientras la multitud se movía caóticamente a mi alrededor, supe que tenía que actuar rápido.
Logré recuperar el equilibrio justo antes de que alguien me empujara contra el fuego. El calor de las llamas casi me quemó el rostro mientras me abría paso a empujones entre la gente.
Entonces lo vi.
El renegado avanzaba sigilosa