Perspectiva de Ella
—¡Anya!
Me arrodillé a su lado con el corazón acelerado al ver su tobillo. Ya estaba empezando a hincharse y a tomar un tono morado.
—¿Qué pasó?
—Alguien... —Anya soltó un sollozo, intentando contener las lágrimas—. Alguien me empujó por detrás. No vi quién fue.
Miré a mi alrededor de inmediato, pero no había nadie cerca. Quien lo hubiera hecho ya se había asegurado de desaparecer.
—¿Puedes levantarte?
Anya negó con la cabeza mientras nuevas lágrimas rodaban por sus mejillas.