Perspectiva de Ella
Cuando finalmente llegué a los campos de maíz que ya me resultaban familiares, habían pasado varias horas. Reduje la velocidad hasta quedar en un trote ligero y me detuve al borde de la propiedad.
La vieja granja seguía allí, al fondo. Y, para mi alivio, había luces encendidas en las ventanas.
El resplandor cálido del interior se derramaba sobre el porche delantero, y a través de la ventana de la sala pude distinguir el parpadeo tenue de lo que parecía ser un televisor encend