Solo cuando la enfermera salió de la habitación, Alexander se volvió hacia mí. Sus labios se entreabrieron, como si quisiera decir algo, pero ninguna palabra llegó a salir.
Y al ver el dolor reflejado en aquellos ojos verdes, sentí cómo los últimos restos de mi determinación empezaban a desmoronarse. Me había repetido que mantendría la distancia con él, que no podía volver a dejarme arrastrar por lo que sentía. Pero en ese momento, viendo a Alexander frente a mí, luchando con sus propias emocion