Apreté la mandíbula. Sabía que Gabriel tenía razón. Durante cinco años había mantenido una distancia calculada con Ella porque no confiaba en ella, y ahora tenía algo más que simples sospechas: pruebas de que sus padres la habían utilizado para acercarse a mí.
Desde mi perspectiva, todo encajaba demasiado bien.
Podía ser una espía. Podía estar haciendo exactamente lo que su familia esperaba de ella desde el principio.
Y aun así…
No podía dejar de pensar en la forma en que me había mirado la noch