Perspectiva de Ella
Durante las semanas siguientes, caímos en una rutina extraña. No llegaría a decir que parecía un matrimonio de verdad, ni mucho menos, pero entre el bebé y la campaña, Alexander y yo empezamos a sentirnos casi como…
Socios.
En su mayor parte, Alexander estaba completamente absorbido por los preparativos de las elecciones, mientras que yo me encontraba atrapada entre la emoción de prepararnos para la llegada del bebé y la tortura de unas náuseas que parecían haberse instalado