Perspectiva de Ella
A la mañana siguiente, la noticia ya se había esparcido por toda la manada como pólvora. Para la hora del desayuno, no se hablaba de otra cosa.
—¿Ya escuchaste la noticia?
—¡Claro que sí! ¿No es increíble?
—¡Yo estuve ahí! ¡Lo escuché todo! ¡Estaba tan furioso, tan decidido!
—Ugh… ¡Qué romántico!
Yo no había estado presente para verlo. Había pasado la noche consolando a Anya y ayudándola a limpiar la pintura negra que había terminado salpicada por todo el piso de su habitació