—¿A casa? —pregunté cuando volvimos a subir al coche.
—No.
Alexander le hizo una seña a Gabriel para que tomara rumbo al distrito comercial. Cuando el Beta se detuvo frente a la tienda de artículos para bebés más grande del territorio, giré la cabeza para mirar a Alexander con sorpresa.
—Alexander, ¿qué hacemos aquí?
—Comprar cosas para el bebé.
Ya estaba bajándose del coche y, cuando abrió mi puerta, lo hizo con tanta rapidez que tuve que apresurarme para alcanzarlo.
—¿No es un poco pronto? Ape