Perspectiva de Alexander
En cuanto irrumpí en la cámara, los vi.
Durante unos segundos, todo se redujo a aquella imagen y a la desesperación y los celos que me consumían. Las manos de Liam estaban sobre la cintura de Ella. Sus rostros estaban a escasos centímetros de distancia. No hacía falta ser un genio para saber lo que estaba a punto de ocurrir.
Iban a besarse.
Entonces lo comprendí con una claridad nauseabunda.
Todo lo que la entidad me había susurrado durante días... cada visión espantosa,