Perspectiva de Alexander
—Parece que alguien ya está listo para la siesta.
Lilith tomó a Lucien en brazos cuando lo vio inquieto y se puso de pie, dándole unas suaves palmaditas en la espalda.
—Yo lo acuesto, Alexander.
—¿Segura? —Me incorporé del suelo, donde había estado arrodillado mientras jugaba con él—. Puedo hacerlo yo...
—Deberías descansar. Has estado con él todo el día.
Lilith me dedicó una sonrisa cansada. Quise insistir, pero al final no dije nada. Me limité a verla salir de la habit