Las palabras de Desislava conmovieron a Theobald. Que cualquiera dijera algo así no tendría el mismo efecto que si lo decía ella, porque Desislava no era una mujer común confinada al hogar, sino una general que había comandado tropas en el campo de batalla y había sido fundamental en la firma del tratado en Villa Desamparada.
Una mujer general tan extraordinaria, que dijera que no le importaba retirarse para dedicarse a las tareas del hogar, lo conmovió profundamente. La calidez inundó su pecho,