—Eso aún no fue lo peor. Lo peor vino después —continuó Isabella con serenidad. Luego relató cómo la familia Vogel intentó apoderarse de su dote, y la acusaron de ser una nuera ingrata y celosa para encontrar una excusa para expulsarla de la casa. Eso sí que fue sido verdaderamente despreciable y la gota que reboso mi copa. No se esperaban que el Rey le otorgara el título póstumo de Duque Defensor del Reino a mi padre y aprobara mi divorcio con Theobald, permitiéndome llevarme toda mi dote.
Los