Faltaban cuatro días para la boda, pero el maestro y los demás aún no llegaban, lo que tenía a Isabella muy preocupada.
Fue a preguntarle al mayordomo.
—¿El maestro ha enviado alguna carta? ¿Sabe cuándo llegarán?
Su tio Melquiades que sostenía un pequeño punzón mientras tallaba en la madera, pareció recordarlo de repente y dijo:
—Casi que lo olvidaba, señorita. El maestro envió una carta diciendo que no vendrá a tu boda. Prefiere que, una vez casados, tú y el príncipe vayan a visitarlo al cerro