El asistente Escarlata regresó al salón de la medicina y le informó al doctor Dagel que la señorita Isabella había preguntado por la Princesa Floriana.
—¿No dijiste nada indebido? —preguntó el doctor Dagel, lanzándole una mirada severa.
—No me atrevería a decir nada fuera de lugar —respondió su asistente. —Solo mencioné que la Princesa Floriana está recuperándose.
El doctor Dagel suspiró:
—Esto no se lo digamos todavía. Esperemos hasta que termine su boda. Si se entera ahora, seguro querrá ir.
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