Isabella la acompañó hasta la puerta y no pudo evitar decirle:
—No te fuerces tanto. Complacerlos constantemente no significa que vayan a valorarte más.
Marina se quedó pensativa por un momento antes de negar con la cabeza y responder con determinación:
—Prima, eso no es cierto. El corazón de las personas siempre puede conmoverse. Estoy segura de que lograré ganármelos.
Dicho esto, se dejó guiar por su doncella y subió al carruaje.
Isabella la observó mientras se iba, pero un frío repentino reco