Juanita llegó temprano por la mañana para informar:
—Desislava está afuera del palacio exigiendo verte. Está haciendo un gran escándalo, gritando y dándole patadas la puerta, no hemos podido echarla. No tuvimos otra opción más que despertarte.
Isabella se incorporó en la cama, con los ojos aún somnolientos, y quedó aturdida por un momento. ¿De verdad había venido?
Se despejó un poco y escuchó atentamente. Afuera, efectivamente, había alguien gritando. Era la voz de Desislava, acompañada de tota