La mayoría de los parientes lejanos que aun quedaban de la familia Díaz de Vivar eran ya sea comerciantes o terratenientes, por lo que comprendían perfectamente la lógica detrás de las palabras de su tio Hermenegildo:
—Un clan honorable comparte la gloria del éxito, mientras que uno en decadencia arrastra a todos con este. Aunque el título de Duque Defensor del Reino no ofrezca ayuda directa, su prestigio como pilar nos protege. Cualquiera que intente oprimir a los Díaz de Vivar lo pensará dos v