La Marquesa miró los ojos sinceros de Isabella, y comprendió que sus palabras eran genuinas, que no los culpaba, lo cual la tranquilizo bastante.
El último deseo de ella era enemistarse o meterse en enredos con alguien, especialmente con el Rey Benito o Isabella. No deseaba verlos como enemigos.
Al menos, juzgando por las hazañas militares que habían logrado, eran personas dignas de respeto. Por lo que desde su familia se debían que forjar lazos fuertes para evitar crear conflictos o disputas.