El general enemigo Ordos era en verdad bastante digno de admiración. Sin embargo, si el segundo príncipe lograba tomar el trono, y descubrían las circunstancias reales de la muerte del príncipe heredero de la capital de occidente, no habría garantía de que no iniciaran otra guerra y enviaran tropas hacia Villa Desamparada. El nuevo príncipe era conocido por su afán belicista, y Ordos ya no tendría la capacidad de frenarlo.
Después de discutir estos asuntos preocupantes, la conversación del emper