Desislava regresaba a la capital pero con el ánimo con el piso.
Theobald mantenía en cambio la distancia con ella; aunque estuviera herido, no necesitaba que ella lo sostuviera y evitaba cualquier tipo de contacto físico con ella.
Incluso las personas que habían sido capturadas junto a ella le dirigían miradas llenas de odio.
Ellos sabían muy bien por qué habían sido sus bolas y miembro cortados. Había sido Desislava quien, ordenó torturar a aquel general y castrarlo para humillarlo.
Por eso, ah