Desislava se quedó pasmada por un momento y luego exclamó con enojo:
—¿Quién se atrevió a decir semejante agravio? ¿Quién dice que yo fui deshonrada?
—Solo responde si es cierto o no —Doña Rosario, furiosa le dijo.
—Todos en la ciudad ya lo comentan, ¿y todavía preguntas quién lo dijo? Pues todo el mundo lo está diciendo.
Desislava no podía creer que lo ocurrido en los Llanos Fronterizos del Sur hubiera llegado hasta la capital. Sintió cómo su cabeza estallaba y gritó con indignación:
—¡No es c