Mundo ficciónIniciar sesiónUnas grandes y cálidas manos acariciaban desde la curva de su espalda hasta el inicio de sus nalgas en una suave y cálida caricia que no le permitía salir del estado de soñolencia. Nefer no quería que esa sensación terminara. Era acogedora. El grueso brazo debajo de su cuello, el pecho duro y caliente que lo sostenía como su ancla y las piernas torneadas enredadas entre las suyas, el crudo olor delicioso que se desbordaba sobre ella marcá







