Mundo ficciónIniciar sesiónUna, dos, tres gotas de sangre cayeron en el estanque y el agua comenzó a burbujear.
-Ves, te dije que no dolería- Ra soltó el brazo de Nefer y centró su atención en el Orbe.
La chica llevó su mano al pecho y miró la diminuta herida en su palma donde la sangre se negaba a dejar de salir.
-¿Qué hiciste?-
-Te dije que no tenía que torturarte para saber lo que quiero- sonrió complacido







