—Hernán, de verdad he considerado en serio la posibiidad de pasar el resto de la vida contigo. Pero tu familia no puede aceptarme. Pertenecemos a diferentes mundos.
Es imposible que nos convirtamos en pareja, por eso mejor no volveríamos a vernos.
Me liberé del agarre de Hernán y salí corriendo, dejándolo solo.
De hecho, ya me arrepentí de haber participado en esta fiesta de cumpleaños, y me sentía triste al hacer daño a alguien que me había gustado sinceramente durante tantos años.
Pero eran