Capítulo 14. Celos
—Aún no has cambiado, ¿eh? Té de manzanilla con abundante miel silvestre —comentó el hombre frente a Aletta, rompiendo el silencio en la sala del penthouse.
Aletta soltó una risita ligera, una risa franca que últimamente rara vez aparecía en su rostro. Dejó su taza de porcelana sobre el platillo.
—Incluso recuerdas detalles tan insignificantes, Sky —respondió ella con tono juguetón.
Sky, que esa tarde había llegado con una camisa casual tras terminar su turno, soltó una leve carcajada. Dejó su