46

Adrián narrando

La tarde estaba calurosa, pero el viento soplaba fuerte, trayendo ese olor a sal y arena que ya empezaba a gustarme más de lo que quería admitir.

Estábamos todos en la playa otra vez — ahora con sillas y sombrillas, porque mi madre (sí, doña Olivia ya era "madre" en mi corazón) dijo que "los gringos no aguantan el sol brasileño, no".

Tenía razón. Valentina ya tenía la nariz roja a pesar del protector solar.

Elena estaba sentada en la silla a mi lado, Sofía en el regazo, las dos
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP