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ADRIAN narrando
Entramos en la sala de partos. Elena ya llevaba la bata hospitalaria, tumbada en la camilla, las contracciones llegando cada dos minutos.
— ¿Duele mucho? — pregunté, cogiendo su mano.
— Parece que un camión está pasando por encima de mí.
— ¿Quieres que llame al médico?
— El médico YA está aquí.
— ¿Quieres que llame a tu madre?
— MI MADRE ESTÁ EN LA SALA DE ESPERA.
— ¿Quieres que yo...
— ADRIAN, ¡CÁLLATE!
Me callé.
La médica entró, examinó, sonrió.
— Está casi completamente d