Adrián narrando
Después de tanta adrenalina y miedo, por fin estábamos a salvo, uno en los brazos del otro. Un abrazo inolvidable, en el momento en que los dos sentíamos lo mismo: alivio y amor.
Sí, ya podía decir que amaba a esa mujer, porque era verdad. La amaba y, después de lo que pasamos, no iba a perder más tiempo.
La quería a ella y a Sofía. Cuidaría de las dos y las amaría hasta mi último suspiro.
[...]
Después del rescate de la policía, Elena y yo fuimos a la comisaría a poner la denun