Narrado por Lara
Mis pies apenas tocaban el suelo.
El pasillo oscuro se extendía frente a mí como un túnel sin fin, y la única cosa que me mantenía en movimiento era la certeza de que, del otro lado, algo grandioso me esperaba. No sabía explicarlo. No sabía racionalizarlo. Pero dentro de mi pecho, algo gritaba que necesitaba continuar.
Y confiaba.
Confiaba en Rodrigo. Confiaba incluso en aquel ladrón de ojos cansados que acababa de liberarme.
— Por aquí — susurró Marcelo, sujetando mi braz