FLAVIANA
—¿Qué?, Emir estás loco.
—No quieres estar aquí, joder ya deja de fingir, no quieres esto— abre los brazos señalando mi diminuta habitación— quieres esto.
El me va a matar, me siento en el limbo, en el cuento donde la Caperucita está siendo acechada por el lobo, con la enorme diferencia de que no le temo a este lobo aunque debería y eso es lo que está mal.
Su cercanía me hace delirar, su altura es como una sombra oscura que se cierne sobre mí, es tan alto que estiró mi cuello para a