18. TRABAJO DURO
EL
Realmente no se habían equivocado al decirme que la marca me pondría a niveles de sintonía que no comprendía. Estaba escuchando susurros fantasmales, la voz de Camellia.
Sentía la necesidad de matarlo, olía a podredumbre; seguro que ella también lo percibió por los susurros que llegaban a mi con su voz, advertencias sobre lo peligroso que era dejarlo vivir.
Pero cuando me pare detrás de ella apenas rozando mi pecho a su nuca, la cercanía había intensificado esas vibraciones y susurros. El cue