—El avión privado surcaba las nubes con dirección a Londres. Lucía miraba por la ventanilla, sus dedos entrelazados con los de Adrián. El silencio entre ellos era diferente ahora. No era el silencio incómodo de los primeros meses del contrato, ni el silencio cargado de secretos de los últimos años. Era el silencio de dos personas que habían decidido enfrentar el infierno juntas.
Victoria estaba sentada al otro lado del pasillo, revisando documentos en su tablet. Su rostro mostraba una concentra