Mundo ficciónIniciar sesión—La comisaría de Londres olía a café rancio y a papel viejo. Lucía estaba sentada en una silla metálica, con las manos entrelazadas sobre la mesa, mirando a Adrián, que hablaba con los agentes en un tono bajo y controlado. Afuera, la lluvia golpeaba los ventanales con la misma intensidad que aquella noche lejana que lo había cambiado todo.
Victoria entró con dos tazas de café humeante y se sentó f







