Despúes de la cena, Frank llamó a Anna con la excusa de hablar sobre unos negocios pendientes. Alonso los siguió con la mirada hasta que padre e hija entraron al estudio.
Aún le costaba asimilar que su dulce Anna se había convertido en una mujer muy poderosa y que posiblemente en un futuro no muy lejano, tendria que asumir totalmente el manejo de los negocios de su padre. No dudaba del amor de Anna, pero temía que de haber una posible reconciliación, esto fuera un gran problema.
Frank, miraba