Mundo de ficçãoIniciar sessãoCaía la tarde cuando madre me hizo saber que Aine preguntaba si podía visitar a Risa con los niños. Mi pequeña hizo un esfuerzo por abrir los ojos y asintió, buscando a tientas mi mano, su otro brazo ciñendo al bebé que dormía profundamente junto a su pecho desnudo.
—¿Quieres que vengan, amor mío? —le pregunté con la mente, para cerciorarme de haberla comprendido.
—Sí, quiero qu







