Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn la avenida, a mitad de camino de la muralla, nos esperaba el comité de bienvenida. El rey Eldric montaba un hermoso semental bayo de crines y cola oscura, engalanado para la ocasión como su jinete, un hombre de unos treinta años, que se veía fornido incluso bajo su manto.
Lo acompañaban lo que imaginé que eran nobles o figuras importantes en su corte, y una guardia armada a pesar de estar a menos de cien metros de su fortaleza. Además de lanzas y espadas, los soldados sostenían anto







