El terror de que me descubriera en este instante me golpeó. Tenía que reaccionar como Sylvi.
—Majestad... me lastima... —susurré, encogiendo los hombros, haciéndome pequeña, bajando la cabeza y emitiendo un leve quejido de dolor que obligó a su mente humana a tomar el control de nuevo.
Einar parpadeó varias veces, sacudiendo la cabeza como si estuviera saliendo de un trance profundo, visiblemente perturbado por la reacción violenta e irracional de su propio cuerpo hacia una simple omega. Soltó