POV: Narradora Omnipresente
El amanecer en el Palacio Dorado no trajo el sol habitual, sino una congregación que el Sur nunca había visto. Por orden de la Emperatriz Sigrid (quién no había dormido nada toda la noche), todas las mujeres de la ciudadela y de los clanes cercanos habían sido convocadas a la Plaza de la Luna, frente a la escalinata principal.
Allí estaban todas. Desde las Omegas más humildes de las cocinas y los establos, pasando por las Betas guerreras del Norte, hasta las ancianas