POV: Sigrid
Siete segundos. Fue el tiempo que duró el silencio que siguió al poema. Hasta que el silencio se rompió con un susurro. Colectivo, multiplicado por decenas de miles de bocas, una sola palabra repetida en todas las gradas al mismo tiempo, como si un viento invisible la hubiera plantado simultáneamente en todas las cabezas:
Reina. Reina. Reina. Reina.
Al principio fue casi inaudible.
Después fue un murmullo.
Después fue una marea: Reina. Reina. Reina. Reina.
Las dos sílabas rebotaban