La patrulla de la puerta no entiende cuando arranco el auto tan pronto como se abren las rejas. Por el retrovisor veo que están hablando por radio, avisando a los demás guardias de seguridad de mi llegada histérica, provocando un tumulto de soldados frente al Palacio.
Antes de salir del auto, los guardias de seguridad se posicionan en varias partes del jardín, apuntándome con sus enormes armas. La puerta principal era la esquina más protegida, por lo que me veo obligado a bajar del vehículo con