A la mañana siguiente, tomé una ducha a eso de las 5:50 de la madrugada, como no dormía por ser un vampiro, después de que Aren se fue de mi habitación, decidí coger uno de sus libros, uno del que yo no haya leído nunca y que llamara mi atención. Decidí entonces agarrar el libro de Frankenstein de la autora Mary Shelley, y cuando lo agarré, me fui de inmediato a acomodarme en el sillón de la sala de cine, donde estaría mucho más cómoda leyendo que estando acostada en la cama.
Luego de haber le