— Sí, lo entiendo perfectamente, y no te preocupes, por qué a mí también me gusta mucho jugar ese tipo de juegos — dijo Aren con una sonrisa perversa dibujada en su mirada.
Con una sonrisa, comienzo a caminar para acercarme hasta la cama. Una vez llego a la cama, me siento en el borde de esta con las piernas cruzadas y las manos apoyándolas en el borde de la misma para no ir a caerme por ningún motivo, y entonces, miro a Aren con sensualidad, y le hago señas para que se acerque rápidamente a m