Entonces, Aren sonríe con picardía mientras que sus ojos se posan sobre los míos antes de que yo pudiera responder cualquier cosa. Puedo ver que sus ojos seguían apagados, como si estuviera él todavía medio dormido, como para querer asimilar lo que estaba sucediendo. Y no tengo quejas, la verdad era que he descubierto que me gusta mucho estar así con él, estar así entre ambos era bastante cómodo, y sobre todo, placentero. Los ojos de Aren en ese momento me miraban con una chispa traviesa de luj