Sin embargo, por mucho que intentara retrasar lo inevitable, tenía que acabar con esto. Si iba a regañarme, prefería acabar de una vez antes que sumirme en el desorden de mi mente. Respirando hondo, entré en el palacio y seguí el camino habitual para llegar al salón de la reina.
Tengo que disculparme. La resolución me aterró. Ella tiene que saber-
Me di la vuelta, entrando en modo de defensa total y observando mi entorno lo más rápidamente posible. Por alguna razón en particular, había tenido