Punto de vista en tercera persona
La mente de Isabelle se agitaba furiosamente mientras recorría el palacio, sin rumbo ni propósito. Lo único que sabía era que no podía estar cerca de su padre ni un momento más, no cuando le decía esas cosas.
El hecho de que se atreviera a dar prioridad a Maeve sobre su propia hija era insondable.
La traición definitiva.
Al poco rato, sus pies la condujeron por un pasillo borroso hasta una puerta aparentemente aleatoria que se apresuró a abrir de par en par,