Sonreí un poco, sin saber si él podía notarlo o no.
"Eso es muy amable de tu parte. No me tomó más de dos horas, en el mejor de los casos. No fue ninguna molestia y...", me detuve, dejando escapar una breve risa incómoda, "si te soy sincera, me avergüenza haberle dado algo tan mediocre".
"¿Y eso por qué?".
"Quiero decir... es un príncipe", dije, jugando sin pensar con mis manos. "Debe de estar acostumbrado a recibir todo tipo de regalos que valen millones".
Burke canturreó pensativo,