"¿Maeve?", me incitó, acercándose cada vez más para poder mirarme bien. Me miró a la cara, aparentemente buscando algo, antes de que se le iluminaran los ojos.
Toda la actitud de Xaden cambió. La serenidad fue sustituida por algo... desesperado.
No. ¿Era... esperanzado?
Dejó escapar un suspiro pesado y tembloroso. "No tienes por qué ser tímida", susurró, y la sutil urgencia de su voz atrajo mi mirada hacia él. "Si hay algo... algo que quieras decir... dilo. No voy a ir a ninguna parte".