Maeve se removió inquieta bajo mi mirada. "Eh... en realidad, no. No, yo... no lo he hecho", admitió, sorprendiéndome. "Sarah tampoco", añadió rápidamente al ver que la sorpresa se reflejaba en mi rostro, "pero ella acaba de cumplir dieciocho años".
Mi conflicto interior se intensificó ante esta nueva revelación.
Era perfectamente posible que su loba se retrasara debido a... circunstancias especiales. Aún no tenía ni idea de a qué se había visto sometida durante su infancia, qué tipo de trabaj