"Vaya, mira quién ha vuelto a interesarse por los asuntos políticos", se burló Henry, acercándose a mí con aire despectivo. "Lo último que recuerdo es que solo pensabas en esa chica que trajiste".
La forma en que hablaba de ella me hacía hervir la sangre.
"Va a ser mi pareja", le espeté. "No es una chica cualquiera".
Él canturreó, poco convencido, mientras se acercaba a mí. "Por cierto, Xaden", dijo, rozándome el hombro con la voz, "me enteré de la rueda de prensa que dio Sansón".
No pud