Me imaginé que podría haber sido así, pero cuando abrí los ojos, no vi mi dormitorio, sino un prado lleno de exuberantes flores silvestres de color púrpura y un sol radiante que brillaba sobre mí, rodeado de hierba alta.
Había vuelto al mundo de los sueños. Eso solo podía significar que pronto oiría-
"Maeve...", me saludó la voz, cálida y acogedora, llenándome de luz pura. "Ha pasado bastante tiempo...".
Me mordí la mejilla, sonriendo débilmente a nada en particular. Por tonto que fuera, tuve